
Camino ebrio por algun lugar sin nombre, nada hay a mi alrededor, arena fina, brisa de levante, túnicas al viento, imagenes evocadas por algun efecto visual incontrolado, que juega eufórico con los flecos de mi pensamiento, llegando a sentir ira, felicidad, tensión y deleite en cuestión de segundos.
Las dunas de mi desierto cobran tu forma, recordándome a deshora tu belleza, y me besan junto al viento castigándome por mi abandono, mostrándome el dulzor de tu figura. Y la seda que resbalaba suavemente por tu cuerpo, se vuelve a latigazos contra mi alma, que camina errante a través de los senderos de la razón, buscando al alquimista de los sueños, capaz de transformar el odio en agua, que surcando en éstos mares a tí me conduzca.
Somos libres en el pasto de la vida, cada grano es una flor que se marchita con el tiempo, ya no tengo primaveras ni esperanza, y tatuado tu nombre y mi condena, sólo espero cumplirla y liberarme, estaciones de dolor y destemplanza.
Estoy cansado de abducirme en tu señuelo, déjame vagar en paz mi desidia deseada, libérame de las cadenas de tu amor fatuo e inservible, que capaz es de inmolarse para acaparar las miradas presuntuosas de los seres ajenos a nuestra morada. No quiero enturbiar los pocos claros de sensatez que aun encuentro merodeando mi cabeza. Sigo firme, y sigo ebrio, mas qué importa qué hora es..
Fue un error intentar andar mas rápido, por miedo a las sombras extrañas que nos persiguen. Cuando se le presta más atención de la debida a alguna cosa, siempre hay otras que pasan desapercibidas, así es como fuí a dar al suelo, y me colé por algún agujero diminuto en el asfalto, resultando ser la puerta de atrás de mi negro corazón. No ví nada en un principio, olor a canela, vainilla y miel, me pareció tu perfume de los viernes.. Al fondo se iluminaba la cavidad, entre paredes que bailaban sus latidos a un ritmo descompasado y molesto, fui entrando en tu habitación.
Las velas eran los besos que te dí, reconocidos por imágenes extrañas alrededor de un puñado de rescoldo, que por la magnitud revelaba su grandeza tiempo atrás.. No pude evitar pensar en nuestro amor, y surgió una debil llama, amagando proteger un gran tesoro, empequeñecido por un gigante y atroz monstruo, en quien ví al Diablo mismo y su tridente, y a un Fausto cansado de ser él, consolándose de un modo indescriptible, por el daño de vender su alma a Mefisto.
No te ví sentada al trono de mi alma, ni al te quiero que siempre adjunté a tus labios..No ví más que una lucha encarnizada, entre valores y moral, principios y sentimientos, olvidando por completo quiénes somos, y alzando nuestro orgullo por bandera, que camina en son de guerra por mi cuerpo, alegando la batalla vespertina.
Ya es mi sangre un torrente que hierve al escuchar cada palabra, y te miro y no encuentro tu mirada, se levantan los arcos con sus flechas, apuntando a algún resquicio franqueable, donde el dolor de las palabras cause lágrimas, y el sentido de éste amor roto y perdido, se decante por caer a algún precipicio, indeciso por no conocer la profundidad, y de cuán dificil salir le sea mas tarde.
Y yo aquí al fondo de mi mundo, capaz soy de ver la realidad más impactante, y me grito y me lloro maldiciones mudas, que se pierden en el zumbido del latido mas odioso y rimbombante de mi corazón, intentado acallar lo desesperado, presintiendo un final enardecido, y un comienzo a la par más complicado, que te amo a pesar de lo escuchado, y te quiero por más que lluevan los pecados, que te amo por ser quién eres, y te quiero por permitirme ser quién soy.
Siento el vértigo y el mareo a ras del mar de lágrimas que resbalan por tu mejilla, y me siento a meditar entre sollozos.. Aun recuerdo aquellas balas en fuego cruzado, amenazando con perforar la fina tela apaleada ya hasta el éxtasis de su existencia, y derrumbando a cañonazos los pilares de la catedral que albergaba nuestros sueños y proyectos.
Qúe nos queda ahora además de lamentos y de penas que sumar a nuestra historia, cuya espalda quiebra ya de tánto peso, qué mas da sentir lo dicho y lo esperado, cuando arde en el vaivén de la memoria aquellos gestos que esperan ser perdonados, pero bien sabemos que jamas serán olvidados..
Llueve ahora sobre un fuego que ha arrasado, y la calma serena se hace plena, no le pidas flores al desierto, ni color al mar de lágrimas ya secas..
El olvido será en su función el protagonista, igual que el mar siempre muere en una orilla, igual que nuestro amor es imposible.
feel
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