sábado, 31 de mayo de 2008

Amar en tiempos difíciles


Ya no sé donde quedó el lugar de las palabras, en un mundo donde ya dicen muy poco, en un mundo dominado por la innegable autenticidad de un gesto. En un mundo donde un gesto falso vale mas que un millón de palabras sinceras. En un mundo que cree saber interpretar un gesto con tanta seguridad, que sobran explicaciones: Éste mundo de hoy en día, que confía más en la actitud que en la virtud, donde un simple movimiento basta para juzgar la casta de un alma. Donde manda el cuerpo sobre el corazón.

Ya no son creíbles los "te quiero", ni los "te echo de menos", ahora goza de más credibilidad el "suicidarse por amor", el "matar por amor" y la búsqueda imposible y siempre insuficiente de demostrar día a día lo que antes costaba años de convivencia. Porque si te digo que "te quiero" no sirve de nada, pero si lo acompaño de una rosa, soy tu príncipe azul. Y porque si actúo libremente no te quiero, pero si me someto a tí, eso es amor de verdad...

Tenemos la horrible necesidad de que nos demuestren a cada segundo los sentimientos, porque no somos capaces de ver mas allá de la desconfianza, porque nos hemos acostumbrado a vivir con miedo y con una susceptibilidad extremada, porque ya hasta en el amor queremos evitar los riesgos que siempre ha llevado consigo, porque ya no dedicamos tiempo a amar, y sin embargo, exigimos ser amados.

Hemos olvidado que el amor no tiene medida, intentando ponerle límites y cercándolo, nos hemos obsesionado tanto con el miedo a sufrir, que ya no respetamos la personalidad de nadie, queriendo imponer lo que para nosotros es amar única y exclusivamente, cerrándonos a las innumerables formas de transmitirlo, obligando a actuar de nuestro modo, tachando de insuficiente su amor pasando por alto que la única insuficiencia es la nuestra, estancados eternamente en el "doy más de lo que recibo", negando sistemáticamente la capacidad de amar libremente a la persona que nosotros sí amamos libremente. Como si sólo hubiera una forma de amar, la nuestra.

Y yo no hago más que preguntarme qué es lo que necesitamos para confiar cuando todo es desconfianza,
Qué es lo que necesitamos para amar si nunca nos sentimos amados,
Qué es lo que buscamos cuando no sabemos qué queremos,
Por qué juzgamos una conducta si muchas veces hacemos cosas que no queremos.

Tristemente, al enamorarnos tenemos la difícil misión de convencer y reconvencer a un alma repleta de desconfianza debido a tanto y tanto daño sufrido; engañada a base de palabras y más palabras falsas, y tan cruelmente maltratada; que ya es incapaz de esperar más de un día para conocer su exacta ubicación en un corazón ajeno, reacio también a amar por las mismas causas por supuesto, y buscando desesperadamente ponerle nombre y apellidos al nuevo amor, supongo que para saber a que coño nos estamos dedicando en ésta nueva etapa, en la que sufriré seguramente pero que no puedo evitar. Pues que nos den por culo. Ya hemos jodido lo auténtico.

No hay otra forma de afrontar el miedo si no es de frente, no hay otra forma de amar si no es libremente, y no hay otra forma de amar si no es sabiendo que dolerá, pero que a pesar de todo, es lo que menos me importa, porque confío en esto, porque confío en tu bondad y porque sé que estás conmigo para hacerme feliz, no para joderme. Porque sé que nos pasarán cosas muy malas, porque sé que voy a llorar por ti, porque también sé que puede que no funcione, porque incluso puede que me engañes y me trates mal, pero voy a darte la libertad de amarme como quieras hacerlo hasta que ya no pueda más, hasta que todo acabe de la forma que tenga que hacerlo, o hasta que deje de soñar con tus besos y tu mirada.

Vamos a pararnos en el tiempo, vamos a escuchar nuestros latidos sin intentar ponerle nombre a todo lo que sentimos, vamos a conocernos lentamente, vamos a querernos como somos, vamos a pulir nuestros defectos haciendo de ellos una razón para amarnos más aún si cabe.

Vamos a ver lo bueno de todo esto, lo bueno que da el amor, que va mucho más allá del sufrimiento, y si sufrimos, aprendamos con él a conocernos, a saber qué queremos y sobre todo por qué queremos. Ya no quiero más corazas ni barreras.


"Ya no hay lugar para poetas, reyes alquimistas de los gestos, capaz de transformar en palabras lo indescriptible"

Hoy, hasta se tiene prisa en el amor, esa es la triste verdad.


feel.Ammr