domingo, 10 de febrero de 2008

Aceptando el dolor...

Volver a empezar..




Hola amig@s, después de tanto sin aparecer por aquí, hoy he decidido plasmar algo que llevo meditando estos dias, un poco complicados para mi.

Hace relativamente poco he visto como las cosas que creía imprescindibles en mi vida se han ido perdiendo, una a una, y sin remedio.

Todas éstas situaciones que cualquiera calificaría de riesgo emocional: como perder una pareja, perder un trabajo, etc.. no hacen más que obligarme a plantear serias dudas sobre lo que consideramos importante en nuestra vida, ¿Realmente lo son? ¿Nos obsesionamos dándole demasiada importancia a cosas banales?







Mostramos a veces una cierta tendencia a idealizar lo mundano, a depender moralmente de algo, hasta el punto de jugarnos parte de nuestra salud cuando las cosas no salen como queremos. Lloramos una pérdida, experimentamos sensaciones de extrañeza y añoranza hacia algo que hasta hace tán poco nos hacía muy feliz, y como siempre pasa, cada vez que basamos nuestra felicidad en una unión sentimental, un objeto muy valorado o una meta en conjunto.. nos arriesgamos a perderlo todo, nuestra felicidad, nuestro objeto tan preciado y nuestras metas.

El problema es poner en manos de otra persona nuestra felicidad. Y no estoy negando ni criticando que hayan personas que nos puedan hacer muy felices, de hecho me parece genial sentirme feliz de estar con alguien, tener un verdadero amigo, o hacer feliz a otra persona. Hablo de la medida, del poder que concedemos a otros, muchas veces inconscientemente, de manejar nuestra plena felicidad. De hacernos perder por completo las ganas de salir, reir, y disfrutar de cada segundo que nos ampara.

Ese es el verdadero problema, hay que abrir el corazón, pero no regalarlo. Hay que dejar que nos hagan felices, pero no que nos manejen. Hay que saber medir y sondear hasta qué punto deseamos exponernos, para no pasar a ser muñecos de carne y hueso, y hay que saber dar un valor a nuestro trabajo, pero no extasiarnos ni refugiarnos en él.

La vida da muchas vueltas, y si nos estancamos en el pensamiento de creer que no podremos vivir sin algo que ahora nos acompaña, estamos dándole demasiado valor.


Todo es prescindible, y la vida nos enseña cada día con su curso que todo acaba, continuamente acabamos con algo para empezar con otra cosa, la vida misma empieza para acabar. Por eso debemos basar nuestra felicidad en alcanzar nuestras metas, en luchar por mejorarnos como personas, en aceptar las rupturas como algo beneficioso del día a día,
y en agradecer el periodo de felicidad que vivimos junto a otra persona, que para siempre quedará como un bonito recuerdo. Pues de todo se aprende, hasta del dolor.
feel.Ammr

Siempre adelante..


No hay comentarios: